Burbujas: de celebración y naufragio












  • Una subida rápida y sostenida de los precios de ese activo, que es el síntoma más visible pero quizá el que menos información nos da por sí solo.
  • Una narrativa cautivadora que explica por qué está justificado invertir, y en la que es habitual encontrar frases del tipo: “Esta vez es diferente”, “Nunca antes ha habido una oportunidad como esta”, etc…
  • Un desacoplamiento entre las valoraciones y los fundamentales, es decir, no se compra por el valor que el activo tiene para nosotros, sino porque tenemos la convicción de poder venderlo a otro en poco tiempo por un precio sustancialmente mayor.


  • Bolsa: estamos en máximos históricos, con subidas de todos los índices, aupadas por el relato de una Inteligencia Artificial General a la vuelta de la esquina.
  • Deuda pública: con varios de los países más importantes endeudados por encima del 100% del PIB y con déficit fiscales persistentes, que hacen que los yields aumenten como no se ha visto en décadas.
  • Vivienda: precios en máximos y subidas anuales muy fuertes, que el mercado asegura que se mantendrán en el tiempo, porque la demografía aumenta y no se construirá más vivienda.
  • Oro: Ante la situación de incertidumbre, y al parecer especialmente desde China, los inversores se han puesto a comprar oro haciendo que el tradicional activo refugio haya multiplicado su precio por 2,5x en apenas tres años, convirtiéndose en un activo especulativo más.
  • Bitcoin: en máximos históricos, ya que según cuentan sus defensores por fin el mercado se ha dado cuenta de la revolución social y política que representa.